… Y un día me fui a Uruguay!

Sí. Llegó el momento. Después de tanto planearlo, pensarlo, imaginarlo… Llegó el día de partir rumbo a la aventura. Ya se que hay miles de viajeros por el mundo 🌍 que viven viajando o que hacen viajes larguísimos y mucho más extremos que el mío, que viajan a dedo y se quedan en casas de locales, y no lo descarto para futuros viajes más extensos, pero por ahora este viaje de unos días a Colonia, Uruguay, fue toda una aventura para mí. Fue mi primer viaje sola, fue la primera vez que salí del país sola, fue la primera vez que me quedaba en un hostel, en una habitación compartida mixta… Fue un viaje de muchas experiencias novedosas.

Arrancamos: salí de Necochea en micro el 4 de mayo de 2015 (estoy escribiendo esto casi dos años después y siento que los recuerdos están intactos, como si hubiera sido ayer) casi a la medianoche. 🌃 La idea era justamente viajar de noche desde mi ciudad hasta Capital Federal para llegar allá de día y aprovechar. ☀🏃😁 Dormí de a ratos en el micro (siempre me duermo TODO pero bueno, esta vez la ansiedad hizo que me fuera despertando de vez en cuando) y al amanecer llegamos a la terminal de ómnibus de Retiro. Desayuné ahí con la compañía de mi mochila (prestada, con este viaje iniciático hice como se suele hacer en los casamientos… Llevé algo nuevo, algo viejo, algo azul y algo prestado: esto último, la mochila). Cafecito y medialunas. Recorrí un rato la terminal ya que nunca había ido y mientras esperaba que se hiciera más de día antes de salir a caminar un rato por la city porteña.

Una vez fuera de Retiro empecé con dos de mis prácticas viajeras: caminar y sacar fotos. No quería tomar un taxi para ir a la estación de Buquebus, quería llegar caminando… Asique con la ayuda de mi gran amigo el mapa (me gusta el mapa en papel, ahora uso mucho Google maps también pero en ese momento mi celu era algo así como un cacharro asique no podía ni acceder a internet casi) llegué, me compré un libro de una de mis autoras argentinas favoritas, esperé un rato (leyendo y sacando fotos, obvio) y empecé a hacer todos los trámites de check in. Pasé por migraciones!! jajaja nunca había hecho ese trámite y menos sola. Las veces que había salido del país anteriormente fue con mis papás y de muy chica, asique obviamente no tenía ninguna noción de lo que estábamos haciendo en aquel momento. Ahora sí, tenía que organizarlo todo yo y ponerle el pecho a la situación porque nadie lo iba a hacer por mí. Ese es uno de los grandes aprendizajes de viajar sola.

11220885_10206764068118641_2240163745048713835_n

Boarding Pass con mi nombre y sellito ♥

Finalmente, subimos al barco 😉 y tuve la posibilidad de hacer el viaje con un día hermosísimo, soleado, con el río super tranquilo… lo disfruté mucho. A eso de las 13.30 llegamos a Colonia y arranqué la caminata hasta el hostel en el que había reservado.

11232078_10206764070478700_2709900952112303445_n

Bienvenida a Uruguay, Lucha!

17399_10206764071278720_3362906118378829016_n

Llegamos al hostel… y yo fotografío todo 😉 

Hice el check in en el hostel, conocí la habitación y los ambientes comunes, me instalé (dícese “me saqué toda la ropa que traía de las horas de viaje, me puse algo más liviano y me lavé la cara”) y salí a dar una primera recorrida por la ciudad.

11245503_10206764071838734_7265214140077944906_n1528457_10206764072878760_8040345353274586471_n10922615_10206764075638829_4653159795085424600_n

Las primeras postales nos muestran lo linda que es Colonia. Y en esa última foto la idea era fotografiar bandera uruguaya, pero el no-viento no la dejó flamear. 

11258060_10206764076038839_4758997760561870293_n

Municipalidad. Otra bandera uruguaya quietita. Viento a cero kilómetros por hora. 

10405551_10206764076518851_7010579765195976555_n

Artigas, prócer nacional uruguayo.

Recorrí la parte histórica de la ciudad, registrando en vivo y en directo con mis propios ojos las clásicas postales que había visto una y otra vez en fotos en internet o en suplementos de viajes: el Portón de Campo, el Faro, la famosa Calle de los Suspiros, el Museo del Azulejo (sí, Colonia tiene museos de lo que se te ocurra, hasta de azulejos), el puerto de yates, la playa del Rowing (la que está cerquita del casco histórico)

11180336_10206764081798983_4517803943108518383_n

Playa del Rowing

11181923_10206764085479075_6281174281310653960_n

Me enamoré de las callecitas y veredas de Colonia, con ese estilo colonial (valga la redundancia) las flores y los hermosos farolitos ♥

11267678_10206764095919336_1133062730424633615_n

El faro a lo lejos, desde la orilla del río

10955636_10206764100399448_6811838490040151809_n

El museo del Azulejo

19611_10206764108359647_6863730924504870666_n

No podía no registrar esto. Mi literata interna me lo pidió. 

11054469_10206764111679730_6209228503503125130_n

Colonia, patrimonio cultural y natural de la humanidad. 

Luego de esa primera recorrida general “de reconocimiento de terreno” como titulé el primer post, y cuando caía la tarde, comí algo (una especie de merienda que sirvió para paliar el hambre que traía del no-almuerzo, pero no podía detenerme a almorzar cuando llegué, tenía que salir a recorrer), me pegué una ducha reparadora y comencé a hacer amistades con los demás viajeros del hostel. Primero fue María, de España, con quien compartimos esa primera cena en Uruguay y charlamos y charlamos. Más tarde llegarían a la habitación Kimberley, canadiense, y Zoe, de Australia! Una experiencia genial, a la que se le sumaba otro aspecto positivo: conocer gente de distintos lugares del mundo. Comprendí que no es necesario irse a la otra punta del planeta para conocer gente de la otra punta del planeta 😉

A la mañana siguiente, luego de desayunar intentando comunicarme en inglés con todo el mundo, salimos a pasear, primero con Zoe por la zona más céntrica, y luego con Kimberley y María recorriendo la famosa Rambla de las Américas hasta llegar a la Playa Real de San Carlos y a la Plaza de Toros (desde el hostel, caminando, 5 kilómetros y medio más o menos).

11222014_10206764119439924_6859908070297900523_n

Las callecitas de Colonia están llenas de autos y bicis “remodelados” así… Todo lo embellecen!

11245492_10206764125080065_2099828165203564730_n

Murales hermosos en la Rambla de las Américas

11295645_10206764129000163_8343616721623488638_n

Recorriendo las playas de Colonia con mis compañeras de viaje por un día.

11269497_10206764129440174_6141567219623780568_n

“Usted está aquí” (amo estos carteles, ya se van a dar cuenta) 

11246173_10206764139920436_2062964304701599086_n

Sonrisota: llegamos a la Plaza de toros (se inauguró el 9 de enero de 1910 y se hicieron solo ocho corridas oficiales. Afortunadamente, porque odio las corridas de toros ¬¬ la sonrisa es porque quería llegar nomás)

A la tarde, luego de otro almuerzo a eso de las 16 hs, seguí recorriendo Colonia por mi cuenta. Encontré una pequeña galería que tenía unas escaleras… que, obviamente, subí a ver qué había. Me encontré con una pequeña terraza con una vista re linda. Seguí caminando, completamente relajada (la paz que hay en Colonia es HERMOSA y se te va instalando en el cuerpo con el correr de las horas) hasta que se empezó a notar el atardecer. Había algunas nubes asique fue simplemente precioso. Mis ojos y mi cámara, agradecidos. Me fui hasta el muelle y conseguí algunas postales (tangibles y mentales) inolvidables.

11118817_10206764149120666_7399314096108153627_n

La vista desde “aquella terracita”

11052390_10206764155160817_1346171786425976838_n

Atardecer en el río. Más bello, imposible.

10405551_10206764160560952_1320802867269891411_n

Atardecer en el muelle. Inolvidable. 

Finalmente, llegó el último día de mi visita a Colonia del Sacramento. Recorrí los últimos rincones que me habían quedado sin recorrer y subí al faro para apreciar la vista desde esa altura (este faro no es muy alto, tiene 26 metros, pero al tratarse de una ciudad pequeña con casas bajas, con esa altura es suficiente para tener una vista panorámica de la ciudad y del río muy linda). Por último y antes de irme, aproveché para hacer otra de las cosas típicas que se pueden (casi que se deben) hacer en Uruguay: comer el famoso chivito uruguayo!

11215069_10206764172601253_3003582916729318494_n

A subir al faro!

1467416_10206764190321696_3304236191433182747_n

Gracias por avisar. Igual, por supuesto, que me re golpeé. 

10563174_10206764192961762_6367466850302555055_n

Un descanso en las alturas.

1467416_10206764193921786_3317936772504589685_n

“Aquí comienza”… Pero yo a la placa la ví cuando me estaba yendo 😛

10996013_10206764199281920_8952638918646080825_n

Con cara de cansada, a punto de almorzar al horario habitual de la Lucha viajera. Llegó el día de comer el típico chivito uruguayo.

11128648_10206764203962037_7254264724064643166_n

Mi cara de viajera feliz lo dice todo. Ojalá pueda volver pronto a la bella Colonia.

 

Ficha técnica del viaje: 

Punto de partida: Necochea, Buenos Aires, Argentina

Destino: Colonia del Sacramento, Uruguay

Distancia: 650 km aproximadamente (ida y vuelta: 1300 km recorridos)

Horas de viaje y medios de transporte utilizados:

  • 6 horas en colectivo, desde Necochea hasta Retiro, CABA.
  • 1 hora, aproximadamente, de caminata hasta Buquebus
  • 2 horas en el ferry que une Buenos Aires con Colonia ♥
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s